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Navega anónimx: ¡Que Internet sepa de ti sólo lo que tú le quieras contar!

Anonimato
Autora: Karen Santiago
Tiempo de lectura: 4 MIN.

Realizas en Google una búsqueda de boletos de avión y, casual, Facebook e Instagram te comienzan a mostrar publicidad de paquetes de viaje… ¿te ha pasado? O conoces a alguien en tus clases de idiomas y, de repente, Facebook te recomienda a esa persona para que le envíes una solicitud de amistad. ¿Magia? Parece que nuestro celular nos lee la mente, ¡pero no! (hasta ahora, no). Todavía no puede hacer eso, pero lo que sí hace es escucharnos (sí, literal, a través del micrófono de tu dispositivo móvil). Y, sobre todo, nos lee. Observa y registra TODO lo que escribimos en nuestro buscador, todo lo que platicamos con nuestras amigas y amigos, ve todas las fotos que compartimos en nuestras redes sociales y también las fotos íntimas que le mandamos a nuestra pareja…

Y mientras esto pasa, tú feliz de contar toda tu vida en redes sociales: vas a comer y tu hamburguesa se ve increíble, no le das una mordida porque primero quieres tomarle una foto cuidando quirúrgicamente que se vea el nombre del restaurante/bar en el que estás. Sales de fiesta y etiquetas a las personas con las que estás bebiendo unas cervezas mientras haces check in. O actualizas tu feed con “viajando hacia” cuando sales de paseo. Y así con cada acción relevante, o no, de tu vida diaria.

¿Quién gana con tus datos personales?

Esta es la cultura de dependencia emocional que han gestionado “los gigantes de Internet” a.k.a las grandes empresas a las que les confiamos cada detalle de nuestra vida online (cof cof, casi todas del mismo dueño, cof cof, casi todas estadounidenses). Estamos tan acostumbrados a compartir todos los sucesos de nuestra vida, que pareciera que en internet todo es público.

Todos estos datos personales que depositas en tu redes generan un perfil de ti que las empresas capitalizan. Alimentamos los algoritmos desde la comodidad de nuestra cama, detrás de la pantalla. Así es como tu buscador y tus redes sociales te conocen mejor, por muuuuucho, que tus mejores amistades.

Pero no todo tiene que ser así. Google no tiene por qué saber cuál es la categoría de porno que más te excita, ni Instagram debe enterarse de cuántas veces revisas el perfil de tu crush.

Como en la vida offline, es tu decisión saber qué datos quieres hacer públicos y cuáles prefieres reservarte para tu intimidad. Tus búsquedas en internet no te definen. Y si quieres que algo que te interesa no lo sepa ni Google ni tus seguidores, ¡es tu derecho navegar anónimx!

Navegar anónimx, ¡un derecho!

El anonimato en internet es vital pues garantiza el ejercicio de muchos otros derechos como la libertad de expresión, la protesta social y el acceso a la información.

¿Alguna vez te has autocensurado en darle like a alguna fanpage de Facebook porque lo consideras un guilty pleasure?… o ¿has googleado algo que jamás te gustaría que alguien supiera porque te avergüenzas de ello? La pregunta de oro es: ¿dejarías que alguien viera tu historial de búsquedas de Google o tu historial de canciones en Youtube? Apuesto que no, porque eso refleja muchas de las dudas, pensamientos y gustos que no queremos que nadie conozca. Es un ámbito de tu vida privada.

En la vida offline es sencillo entender que si alguien se está cambiando después de bañarse, no puedes entrar a su habitación sin antes tocar. O que simplemente no puedes leer los apuntes personales que una persona hizo en la libreta que tiene en su cuarto. Porque son cosas pri-va-das. No vamos por el mundo en calzones ni contándole a quien sea las cosas que nos pasan por la cabeza. Pero esta línea entre lo privado y lo público se disipa cuando hablamos de la vida online: ahí es más complejo entender que hay cosas que también queremos mantener para nosotros mismos.

En internet, el anonimato es la herramienta que tenemos contra la ultravigilancia a la que estamos expuestos. Y, aunque en el panorama actual sea difícil de imaginar, Internet también puede ser un espacio en el que tengamos seguridad y la suficiente privacidad para poder informarnos sobre temas que difícilmente abordaríamos de forma pública, ya sea por temor a las consecuencias o a la humillación pública que pueda implicar.

Poder navegar la red sin revelar nuestra identidad es la forma perfecta para las personas que tratan temas sensibles, como una denuncia pública, la disidencia política o situaciones de violencia. Pero el anonimato sirve también para navegar y buscar información de todo lo que se te pueda ocurrir, por más oscuro que eso te parezca, sin dejar rastros digitales asociados a tu persona.

Tus búsquedas en internet NO te definen

El uso de herramientas como Tor desde la cual puedes intercambiar información sin que revele la identidad de los usuarios y en el que, además, se mantiene en secreto la información que viaja por ella—, tiene un halo de ilegalidad por ser el puerto de acceso a la deep web.

Es esta la razón de que haya un discurso muy fuerte que contrapone la seguridad y el anonimato, pues relacionan este último con actos criminales como el terrorismo, el narcotráfico o la pornografía infantil. Como si el hecho de ser anónimx en la red te hiciera una persona de quién debas desconfiar, como si quisieras ocultar algo “malo”. Pero lo cierto es que, aunque sí hay quienes la usan para diversas situaciones ilegales, mantener nuestra identidad anónima ES UN DERECHO.

La solución jamás será negarlo sino resolverlo por otras vías que respeten la privacidad de las personas. Porque pareciera que muchas veces dejamos de pensar en cosas porque las pensamos como “incorrectas”, pero tener curiosidad por ellas no nos hace “malas personas”, ni investigar al respecto debe ser razón para estigmatizarte, criminalizarte o definir la persona que eres. Porque, repito, tus búsquedas en internet NO te definen.

La privacidad es la capacidad de pensar lo que queramos. Entre más personas adquiramos hábitos de seguridad digital, como el anonimato en la red, más fácil se eliminarán los prejuicios y podremos elegir qué le queremos contar a nuestras redes sociales y a nuestro buscador y qué pensamientos queremos que sigan siendo sólo nuestros.

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