El caso de Pablo Soto: democratizar la Web sin ser parasitario

omv_pabloPablo Soto es un joven informático español sin demasiadas pretensiones. Creó Manolito, Blubster y Piole, algunos de los programas de intercambio de archivos P2P (de computadora a computadora) más usados en el mundo, y aún así salió ileso de una demanda por 13 millones de euros que pusieron contra él Warner, Universal, EMI y Sony BMG en 2008. ¿Por qué él está libre y Kim Dotcom, fundador de Megaupload, no? Veamos.

En el caso de Soto, a quien las multinacionales acusaron de «crear aplicaciones con evidente ánimo de lucro» y con una «conducta parasitaria», el juez que lo absolvió consideró que es «autor de un producto tecnológico» que pone a disposición en la Web «de forma gratuita» y que no es un «instrumento apto 'per se' para desproteger obra protegidas por los derechos de autor».

Asimismo, Soto no «almacena, copia o difunde obra intelectual alguna sino que esto es una actividad de los usuarios en sus propios discos duros», argumentó el juez.

Ahora, en el caso de Kim Dotcom, Megaupload sí almacenaba obra protegida por derechos de autor y además cobraba por tener acceso a ella en cierto nivel.

Y mientras el excéntrico Dotcom era famoso por sus despilfarros económicos, el joven Soto es además un músico vinculado al movimiento copyleft, una forma de ejercer el derecho de autor que permite la libre distribución de una obra siempre y cuando el crédito de la misma se preserve. Pura coherencia ideológica en pro de una comunidad virtual que democratice el acceso a la información.