Después de Megaupload, ¿qué tipo de comunidad Web queremos?

Ante la polarización generada por la iniciativa Stop Online Piracy Act [SOPA] y el cierre de Megaupload, el debate central entre la comunidad Web no tendría que ser tanto «si está en juego la libertad de expresión o el funcionamiento de Internet», sino qué tipo de colectividad virtual queremos: «¿Una en la que todo vale? ¿En la que el ‘listo’ es aquel que consigue enriquecerse a costa del trabajo de otro?».

El planteamiento es de Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, una organización española cuya misión fundamental es «difundir la cultura musical», y quien se cuestiona, en primer lugar, si puede ser lícito «un modelo de ‘negocio’ sustentado en enriquecerse a costa de permitir el acceso indiscriminado —cobrando, claro está—, a contenidos creados por otros».

En su artículo «El cierre de Megaupload» [El País, enero 20, 2012], Guisasola tira duro contra dicho sitio Web, al cual considera «una vía que revestida del glamour del compartir y hacer accesible, han establecido los parásitos para hacerse ricos».

Por otra parte, entre los «afectados» hay posturas tan contrarias como la de Liam Gallagher y Bono, pues mientras este último promueve el cierre de portales como Megaupload, asegurando que «los artistas pierden», Gallagher responde: «Descargar es lo mismo que yo hacía: solía grabar los éxitos que me gustaban de la radio. Por eso odio a todas esas estrellas de rock quejándose. Al menos están descargando tu puta música, idiota, y te están prestando atención. Deberías apreciar eso. ¿De qué te quejas? Tienes cinco casas enormes, así que mejor cállate».

En cualquier caso, como concluye Guisasola, los usuarios deberían olvidarse de «argumentos populistas de compartición de cultura», pues la «inteligencia colectiva» es «justo crear en comunidad, no aprovechar a la comunidad para sabotear y enriquecerse».

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