«Inteligencia colectiva», por la democratización del conocimiento
«Nadie es inteligente por sí mismo. Somos inteligencia colectiva». Con esa convicción, el sociólogo francés Pierre Lévy emprendió a principios de los noventa el estudio de «una sociedad anónima a la que cada accionario aporta como capital su conocimiento, sus conversaciones y su capacidad de aprender y enseñar», y aunque en un principio no hablaba concretamente de «una sociedad anónima» en la Web, con el auge de los nuevos medios de pronto Lévy se convirtió en el gurú de la democratización del conocimiento vía Internet.
Hoy tiene millones de fans que lo citan y que a partir de su visión han emprendido en la Red proyectos donde cada usuario aporta su conocimiento. El ejemplo más claro, Wikipedia. Y aunque muchos critican que este tipo de iniciativas privilegian el entusiasmo de colaborar sobre el rigor de la información que comparten, los seguidores de Lévy han encontrado un argumento de defensa ideal: «La inteligencia colectiva basa su éxito en que dedica el mismo empeño para aportar que para verificar información, somos millones de plumas y millones de lupas».
No obstante, el ideal de la diseminación de la información se ha oscurecido por la difusión de contenido protegido bajo derechos de autor. Cientos de páginas, encubiertas bajo el lema «Inteligencia colectiva», han surgido para «compartir» desde software hasta música de forma ilegal, argumentando que «copiar no es piratería», aunque lo cierto es que tampoco es «inteligencia colectiva».
El caso mediático más reciente fue la multa que el gobierno argentino impuso al portal Taringa! por violar una ley relacionada con derechos de autor. Dicho portal se autodefine como «una comunidad virtual donde los usuarios comparten todo tipo de información a través de un sistema colaborativo de interacción».
Luego de la noticia de la multa, en el ciberespacio se detonó un debate donde los partidarios de Taringa! argumentaban que el portal propicia la democratización del conocimiento y que las leyes sobre derechos de autor en el mundo son anacrónicas.
No obstante, de acuerdo con los parámetros del concepto de «inteligencia colectiva» definidos por Lévi, y como lo precisa el portal dotpod en un análisis sobre el caso, «hoy Taringa! y portales similares no solo no tienen nada que ver con la inteligencia colectiva sino que son un reflejo de una sociedad que piensa que Internet es para bajar música, películas y programas gratis», y lo que hacen es promover la pasividad y el consumo ilegal de contenidos, cuando la verdadera «inteligencia colectiva» se trata de «aprovechar las tecnologías de la información para convertirnos todos en autores».
