Pasar al e-book no solo es cuestión de costo sino de alcance

Si quieres un libro impreso, debes ir por él; el e-book va hacia ti con solo unos cuantos clics. Si quieres regresar a una página donde encontraste información útil, en el libro impreso debes hojear hasta dar con ella; en el e-book buscas una palabra clave y lo resolverás. Editar un libro impreso continúa siendo demasiado costoso, casi 80% más que un e-book. Más libros impresos, menos árboles. Un libro impreso se distribuye mano en mano; el e-book se riega por la Web.

Y, bueno, también tiene desventajas (accesibilidad a Internet, derechos de autor, formatos todavía incompatibles universalmente), pero en general dar el salto a la «hoja digital» puede potenciar el éxito de ciertas publicaciones, entre ellas los informes o estudios de ONG o centros de investigación.

Este tipo de organizaciones suelen imprimir tirajes relativamente pequeños de sus productos editoriales, entre 300 y mil ejemplares, y solo en algunos casos ponen disponible el PDF de la publicación, relegándolo como un subproducto.

Privilegiar la producción de e-books, sin embargo, no solo les beneficiaría en términos de ahorro económico sino, sobre todo, en cuanto al alcance de su publicación. Imaginemos un informe que una organización civil entrega a 20 activistas; ese libro difícilmente será leído por cinco personas más. En cambio, si alguien recibe la versión e-book y lo postea en su Facebook, la capacidad de diseminación por el mundo se multiplicará en la lógica exponencial de las redes sociales.

Y ni siquiera se trata de eliminar de tajo las versiones impresas, sino de ofrecer opciones a los lectores, pues también es cierto que muchas personas mantienen una fidelidad —a veces romántica— hacia el libro impreso.

Además, se debe considerar que la producción de un e-book es más que la «versión en PDF» del libro, y que debe tener características específicas, entre ellas interactividad y dinamismo, y para ello es importante una asesoría profesional para integrar las ediciones impresas y digitales de sus publicaciones.

Bob Stein, director del Instituto para el Futuro del Libro, explica en este video la riqueza de la experiencia de la lectura digital, y las posibilidades de la «lectura social».