Facebook, multimillonario pero menos libre

Hace tres años, Bono, el líder de U2, compró el 1.5% de las acciones de una empresa por la que nadie hubiera dado un peso pero que a él le parecía «muy divertida». Invirtió 68 millones de euros y los especialistas en finanzas lo llamaron «el peor inversionista del mundo». Esa pequeña empresa era Facebook, que en mayo comenzará a cotizar en la Bolsa, y los 68 millones de Bono hoy son más de 754.

Y, bueno, si Bono se llevó esa exorbitante cantidad con el 1.5% de las acciones, cuesta incluso imaginar la riqueza que acumulará Mark Zuckerberg, el fundador de la red social más popular del mundo, cuando comience a cotizar.

De acuerdo con The Wall Street Journal, la salida al mercado bursátil de la compañía de Zuckerberg supondrá una Oferta Pública Inicial cuya valoración será de 75 a 100 mil millones de dólares, lo cual, para Michael Gartenberg, consultor económico, implicará que ahora Facebook «tendrá que publicar sus resultados económicos, mantenidos hasta hoy en estricto secreto por la compañía, y con ello será sometida a una forma diferente de observación que hasta ahora».

¿Dónde está aquel chico veinteañero que se inventó un día Facebook solo porque creía que era cool? Bueno, pues ahora compite con Google por la supremacía en la Web, tanto por definir el futuro de las dinámicas de la comunidad virtual global como por el poder económico que eso implicará.

¿Y esto de qué modo cambiará Facebook? Para Douglas Rushkoff, especialista en nuevos medios, «la entrada al mercado no deberá ser tomada a la ligera, pues mientras más gana una compañía, más se le obliga a funcionar de acuerdo con las reglas y las propiedades del dinero».

Y advierte que Zuckerberg sabe que «convertirse en CEO de una compañía pública no va a ser ni tan divertido ni tan libre como dirigir una compañía de internet», y si en algún momento tuvo la intención de «cambiar nuestro  mundo, creando un sistema operativo en el que hubiera actividad humana social, finalmente, a lo que se rindió, es al hecho de que Facebook cayó en el capitalismo corporativo más voraz».